Es una de las figuras más emblemáticas y heroicas de la Guerra de Independencia de Venezuela. Su legado es un símbolo de la resistencia de la mujer, los afrodescendientes y las clases populares en la lucha libertaria.
Nació el 12 de enero de 1790 en Chaguaramal, cerca de Maturín.
Era hija de una esclava de origen africano llamada Guadalupe. Se cree que su padre fue el general patriota Andrés Rojas o su hermano, José Francisco Rojas.
Antes de la guerra, trabajaba como lavandera en Maturín, pero su fuerte carácter y liderazgo la llevaron a unirse a la causa independentista a los 20 años.
Por qué «La Avanzadora»
Su apodo nació de su valentía en el campo de batalla. Fue la líder de la «Batería de Mujeres», un contingente de unas 100 mujeres que apoyaban en la artillería, transportaban municiones, atendían heridos y, cuando era necesario, empuñaban las armas.
Se dice que en la Batalla de Maturín (25 de mayo de 1813), Juana fue la primera en avanzar hacia las filas enemigas bajo una lluvia de balas. Al ver a un oficial realista caído, tomó su espada y la levantó en señal de victoria, inspirando a sus tropas a seguir adelante.
Bajo el mando de Manuel Piar, participó en la derrota de las tropas realistas de Domingo de Monteverde.
Juana falleció el 23 de octubre de 1856 a los 66 años. Su importancia histórica ha sido reivindicada en tiempos modernos:
El 23 de octubre de 2015, sus restos simbólicos fueron trasladados al Panteón Nacional, convirtiéndose en la primera mujer afrodescendiente en ingresar a este recinto.
En Maturín, existe un monumento famoso en su honor (ubicado en la Avenida Bolívar), realizado por el escultor Enzo Bianchini en 1952.
Juana Ramírez representa la intersección de la lucha racial, de clase y de género en la historia venezolana.